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#OrigiReto2018 febrero. El hombre del maletín.

Hola¡¡ 

Este es mi historia del #OrigiReto2018 en el que participo. Si quieres saber de lo que hablo, lo encuentras aquí: #OrigiReto2018 
Esta vez he elegido: Crea un relato que suceda en una carretera durante la noche.
Espero que te guste... 


Leyre no era una novata como otras.
Se había criado en un camión, en brazos de su madre, y acompañando siempre que podía a su padre.
Conocía las carreteras como pocos, y encontraba el placer de la soledad del conductor en cada uno de los kilómetros recorridos.

Curiosamente su padre se había disgustado mucho, cuando le comentó que se estaba sacando el carnet de tráiler. No lo esperaba de él, que siempre le había apoyado en todas sus aventuras. Y en cambio, su madre, que por motivos de salud tuvo que dejar de acompañar a su padre, le insistió en hacer de algo que le encantaba, su profesión.

— No tienes ni idea de la cantidad de peligros que puedes encontrarte en la carretera. En especial, siendo mujer. — había sentenciado su padre.
Esa coletilla el “en especial, siendo mujer”, le había dolido enormemente.

Y quizás fue por eso, en lo que se esmeró mucho más.
Se había hecho con los carnets en tiempo record, había encontrado trabajo enseguida. Y se había ganado el respeto de sus compañeros y de su única compañera, por ser muy buena al volante. Y hacer maniobras que muchos experimentados, no tenían la capacidad de hacer.

Esa semana le habían dado una ruta nueva, pero pasaba por un pueblo que ya conocía de haber pasado con su padre.
La hoz de la vieja.
Lo recordaba perfectamente, porque de día era un lugar pintoresco. Unas viviendas en la ladera de unas montañas, que parecían un cuadro de Velázquez. Pero por la noche, ese mismo cuadro, podría ser perfectamente una de las “pesadillas” de Goya.

Ese día había salido antes de lo que esperaba de la central. Había hecho el descanso y ya le quedaba poco para pasar el pueblo y llegar al primer destino, en el que haría la parada obligatoria.
Pero debido a la salida temprana, iba a pasar por delante del pueblo de madrugada, en lugar de ya amanecido.

Sabía que le faltaban todavía unos kilómetros para llegar. Era noche cerrada, sin luna, y viajaba por carreteras secundarias en las que es necesario estar muy alerta.
Lo prefería así.
Por las autopistas corría el riesgo de aburrirse y que le entrase el sueño, con el peligro y las paradas extra que eso conllevaba.

Oyó un pequeño ruido en el lateral derecho del camión, así que dirigió una mirada al retrovisor.
Nada, todo en orden.

Al mirar de nuevo al frente, una figura de alguien que caminaba por el arcén izquierdo llamó su atención.
Al pasar por su lado, pudo ver que era un hombre, vestido elegantemente con un traje, y llevando un maletín.
Él se quedó mirando como pasaba el camión por su lado. Y ella intentó fijarse en su cara, pero una sombra le tapaba el rostro.

De repente el hombre dio media vuelta y comenzó a correr a su lado.
No le decía nada, sólo la miraba.
Leyre empezó a pensar que no era real lo que estaba viendo. Apretó los ojos, se frotó la cara y volvió a mirar. Pero él seguía a su lado.

¿Cómo podía ser? Miró el cuentakilómetros y marcaba 80 km/h. Y en cambio, él parecía que estuviera haciendo footing, tranquilo.
Balanceaba su maletín, suavemente. A un ritmo pausado.

Leyre iba mirando la carretera, pero no podía dejar de lanzarle miradas. Eso no era normal.

De repente, el hombre, sin dejar de correr giró su cabeza para mirar fijamente a Leyre. Y a ella se le heló la sangre.
El hombre tenía una sonrisa siniestra, y los ojos negros en su totalidad.
Él levantó el brazo y señaló hacia delante.
Leyre miró lo que señalaba, que no era otra cosa que una curva muy pronunciada con un barranco delante…

Leyre no llegó a tener que pasar por el pueblo que tanto miedo le daba de noche. Se quedó en su camión, unos kilómetros antes de llegar.

Al llegar al lugar los servicios de emergencia, todavía podía hablar. Y me contó la historia mientras mis compañeros trataban de sacarla de entre el amasijo de hierros, en el que se había convertido su camión.

Ayer, mientras acudíamos a una emergencia, mi compañero que conducía me preguntó si veía “al loco ese que está corriendo junto al coche”.
Yo no veía nadie a su lado, pero entonces, junto a mí vi pasar a Leyre que me saludaba triste.
Me di cuenta de que mi compañero estaba somnoliento, y paramos para que condujese yo.

Yo no he visto al hombre del maletín, pero gracias a Leyre, ya sé que ronda por aquí….


Comentarios

  1. Ostras, muy bueno. Hay algunos ya y muy buenos, pero creo que es el primero que tenemos en el reto del género de terror que da verdadero terror, por la genuina sensación de inquietud y de no estar segura del todo de querer saber qué va a suceder mientras vas leyendo. Tienes algún despiste pero nada importante, cosas como poner que se gira y la mira cuando acabas de decir que solo la miraba.
    "Y quizás fue por eso, en lo que se esmeró mucho más" yo pondría por eso que o por lo que.
    "Esa coletilla el “en especial..." La coletilla, "en especial, o la coletilla de "en..
    Está muy bien la frase de cuando sr queda antes de llegar, pero igual podrías decirlo algo más claro para que se entienda que no fue voluntario, en plan no pudo, nunca llegó, no le fue posible, jamás logró, etc, etc...
    Y bueno te ha faltado la pegatina así que solo te la puedo contar por 3op, lástima. Te lo recuento si me entregas la pegatina antes de que publique la actualización del Ranking. Enhorabuena por el relato, me quedo con la duda de qué había en el maletín... XD

    .KATTY.
    @Musajue

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    1. Muchas gracias! Es una historia con un punto real, así que es más terrorífica de lo que parece.
      Me apunto los deslices, es lo que tiene ponerme a escribir en el último momento. 😝
      Y voy volando por la pegatina!
      Un abrazo enorme!

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  2. ¡Hola! Wow, estoy muy de acuerdo en que este sí es verdaderamente un relato de terror. Me ha parecido que está genial, muy lograda la sensación de angustia que produce tanto la carretera como el hombre del maletín. La metáfora del aviso de la muerte es muy buena y la aparición después del espectro triste de la camionera es genial. A parte, me ha encantado que pongas a una mujer en ese oficio tradicionalmente masculino.

    Espero yo también la pegatina por si puedes añadirla aquí para que quede claro para el futuro, aunque creo que el relato vale igualmente los tres puntos que te añadiremos al ranking, porque no está en primera persona ni tiene 1000 palabras.

    ¡Enhorabuena!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias!!! Me hace mucha ilusión que os guste. Escribir me gusta, que me lean me encanta, y que guste... Felicidad!! 😍

      Sí, me tocan 3 puntos "pelaos" pero me molan esos puntos! 😁😁😁

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  3. En respuesta a tu comentario para Stiby, en realidad con la pegatina serían 4op ;P
    El relato puede contar como 1era persona.

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    Respuestas
    1. Sí, me di cuenta al comentarlo, por la última parte.

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  4. Me ha gustado mucho. El hombre del maletín es un ser muy intrigante. Coincido en lo que dice Stiby del trabajo de la protagonista, ha sido una gran idea que reivindiques ese empleo hacia las mujeres.
    Una recomendación, vigila el uso de las comas. Me parece que en algún momento han sido demasiadas y han entorpecido un poco la lectura.
    A seguir escribiendo así de bien <3

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    1. Muchas gracias!! Tengo en cuenta el tema de las comas. Y me alegra mucho saber que te ha gustado! 😍😍😍😘

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