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La fuerza de la razón

Hace bastantes días que no escribo nada, estoy tan ocupada que no tengo tiempo para casi ninguna de mis aficiones.

Eso por un lado es bueno, ya que es cierto que gracias a la cantidad de trabajo que tengo, estoy aprendiendo mucho y me siento muy bien, laboralmente hablando.

Pero hace un par de días, una de mis hijas me dió un tirón de orejas.

Mientras conversaba con mi marido de lo que tenía que hacer, de lo que estaba haciendo, de los proyectos futuros, de mis amigos etc.
Mi hija pequeña, de 8 años se puso muy seria y me dijo: "Mama, y para nosotras que?, no vamos a hacer nada juntas?"

Para mí, fué como un jarro de agua fría, me dí cuenta que, aunque la mayoría de las cosas que hago son para darles mejores cosas, a veces me olvido que ellas se conforman con ver una peli a mi lado o con aprender a hacer un bizcocho conmigo.

He replanteado mis objetivos, y por supuesto he decidido que primero ellas y después todo lo demás.

Es genial saber que tengo tanto y tan bueno en casa, y les he prometido (soy persona de palabra) que tenemos muchas cosas que hacer juntas y que por supuesto las haremos.

Os quiero mucho, pequeñas...

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