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Apostando...

La gente cambia, las circunstancias cambian, el mundo cambia.
En nosotros está tomar las decisiones para acomodarnos a los cambios de nuestro alrededor.

Hay veces en las que los cambios nos chocan y nos desconciertan, pero entonces recapacitamos y nos adaptamos.

A mí me ha pasado en muchas ocasiones, por lo que los cambios me perturban poco.
Lo que más me cuesta es adaptarme a los cambios en las personas.

Por norma, aunque reconozco que no es la mejor manera, suelo poner en alto a las personas con las que trato y, según va pasando el tiempo, las subo o las bajo en mi escala de valores.

Me ha pasado (no hace mucho) que una persona a la que consideraba amiga, y por la que había apostado en varias ocasiones, se ha caído con todo el equipo. Yo veía que no se comportaba precisamente como creo que debe hacerlo una amiga, pero le apoyaba y le ayudaba cuando me lo pedía, y le animaba y le oía, hasta que me cansé y me día cuenta de todo el tiempo que había perdido en esa persona.

Por otro lado, hay otra amiga a la que había descuidado por mil chorradas, con la que me había enfadado por pequeñas tonterías.
A esta última un día de meditación (sabado por la noche haciendo zapping para ver si había algo decente para ver en la tele) pensé en ella, en lo que suponía para mí, y valoré que era más importante, si la consideraba realmente mi amiga y por lo tanto la quería en mi vida. O por el contrario, agradecía los buenos momentos pero la dejaba escapar...

Aposté por ella (por el lote completo ;) y ha sido una de las mejores decisiones de este año. Me ha demostrado que, a pesar de todo, para ella también soy alguien importante, que el cariño es mutuo y que la amistad es tan importante para ella como para mí.


Gracias Anita, me siento ganadora en esta apuesta.....  

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